Animales

Las 5 enfermedades m - s comunes de los gatos

Pin
Send
Share
Send
Send


Millones de personas en el mundo tienen uno o más gatos como mascota. Desde hace unos años se han vuelto casi una tendencia, no sólo por su estética sino por su enigmática personalidad y facilidades de cuidado en comparación a los perros.

Aunque suponen menos problemas que los canes, pues son mucho más independientes, implican una gran responsabilidad. No sólo se trata de alimentarlos y darle un hogar, sino también llevarlos al veterinario al menos dos veces al año, para prevenir cualquier posible enfermedad.

No todos los dueños lo saben, pero los gatos pueden padecer leucemia, sida y peritonitis infecciosa, las tres enfermedades más comunes. Fausto Reyes Delgado, director médico del Hospital Veterinario UNAM-Banfield, explicó a la universidad más detalles sobre estos padecimientos.

Añade este contenido a tus favoritos

Accede a tu área personal y descubre todas sus funcionalidades

Aunque es un dicho popular, los gatos realmente no tienen siete vidas por lo que es importante saber reconocer los síntomas de las cinco enfermedades muy comunes en los felinos. Te contamos cómo tratarlas, prevenirlas y cuándo es conveniente acudir al veterinario.

Los gatos para su bienestar necesitan una dieta sana, dormir en un espacio tranquilo y sin ruidos estridentes, disfrutar momentos y elementos de juego para mantenerse activos (les gusta arañar, cazar, trepar), que pasemos tiempo con ellos, un arenero limpio donde hacer sus necesidades. Ten en cuenta también que son territoriales y muy apegados a sus rutinas.

Cuidarlos bien también implica acudir al veterinario para hacerles sus revisiones de salud, vacunarlos, desparasitarlos y, por supuesto, para atenderlos cuando estén enfermos. Y no hay un sistema público de salud para mascotas, todo tendrás que pagarlo de tu bolsillo. Por eso, antes de acoger a un gato o cualquier otro animal en casa, conviene informarse bien y ser conscientes de que una mascota no puede ser un simple capricho.

Las pulgas, una vez eligen un huésped, se quedan a vivir en él y se alimentan de su sangre. Los huevos, las larvas o pupas se diseminan por el entorno del animal en cuanto se rasca. Si hace mucho calor y humedad, la infestación es más rápida. Generalmente, los gatos las cogen cuando salen de casa.

  • Síntomas: Se producen por la saliva de las pulgas al morder al huésped para alimentarse. Provocan picazón, que lleva a los animales a rascarse mucho, lamerse e incluso morderse. Los más sensibles pueden desarrollar dermatitis: piel irritada e inflamada, pequeños bultos, sobre todo, en cara cuello y dorso. El gato puede llegar a perder el pelo.
  • Cuándo ir al veterinario: Cuando aprecies ese rascado intenso. Si examinas con atención el pelo del gato, separándolo mechón a mechón, puede que vea alguna.
  • Tratamiento: Con productos antipulgas especiales para gatos.
  • Prevención: Limpia toda la zona por donde se mueva el gato, para eliminar las larvas, huevos y pupas. Puede hacer falta recurrir a insecticidas, aunque no son lo más eficaz contra las larvas.

Tiene muchos puntos en común con el sida en los humanos, aunque la causa un virus específico de los gatos y por eso no se transmite a las personas. Otra diferencia es que la principal vía de transmisión no es por vía sexual, sino a través de las mordeduras de gatos ya infectados. Por eso, los felinos callejeros tienen mayor probabilidad de tener este virus. La transmisión de la madre al cachorro durante el parto o la lactancia es muy rara.

  • Síntomas: Pueden pasar años hasta que da la cara. Pero desde que empieza a manifestarse, la esperanza de vida para el gato suele ser de 5 años. Al principio como mucho causa inflamación de los ganglios y algo de fiebre. Según avanza, debilita tanto las defensas del animal que este encadena una infección detrás de otra en distintas partes del organismo: piel, ojos, en aparato urinario y respiratorio. Un síntoma típico es la pérdida progresiva de peso. Otros que también se pueden presentar son convulsiones, cambios en el comportamiento y problemas neurológicos. Puede llegar a provocar cáncer y enfermedades de la sangre.
  • Cuándo ir al veterinario: Si el gato parece enfermo, si ha sido mordido o ha tenido un alto riesgo de contagio. Un test de sangre 60días después del posible contagio nos dirá si nuestro gato ha sido o no infectado.
  • Tratamiento: Actualmente no hay cura. Un gato infectado con este virus, con un manejo adecuado, puede vivir una vida normal durante años. Los antivirales pueden ser de ayuda en gatos que sufren convulsiones o infecciones bucales, pero hasta ahora no han demostrado aumentar la supervivencia.
  • Prevención: Si se tiene en casa un gato que está infectado, lo mejor es aislarlo y no dejar que otros gatos usen sus enseres. Para los gatos sanos, no conviene dejarlos merodear por el vecindario si hay otros congéneres sin control veterinario, que pueden ser foco de infección. Actualmente, no hay ninguna vacuna eficaz que proteja a los gatos de la infección por este virus.

Pueden ocurrir por diferentes causas: infecciones por hongos, virus, bacterias o parásitos, por estrés debido a alteraciones en su territorio y rutinas, por la formación de piedras o cristales en el conducto urinario, por una obstrucción en la uretra (más típica en machos), cáncer, fallos en el control neurológico de la vejiga, malformaciones de nacimiento. A menudo, los felinos más afectados son los de mediana edad, con sobrepeso, vida sedentaria, alimentados solo a base de alimento seco de baja calidad y con caja de arena en el interior de la casa.

  • Síntomas: Se lamen a menudo la zona genital, orinan con más frecuencia, fuera de su caja o con dificultades o dolor (lanzan maullidos agudos), en la orina a veces hay sangre. En casos graves, no pueden orinar en absoluto.
  • Cuándo ir al veterinario: En cuanto observe esos síntomas. Pero de forma urgente si hay síntomas de obstrucción: no consigue orinar aunque lo intenta a menudo, está aletargado y sin apetito.
  • Tratamiento: Ofrecerle más ocasiones para beber agua y más a menudo, junto con una dieta específica para estos problemas y fármacos para calmar el dolor. El resto, depende: si hay infección, antibióticos, si hay cálculos, desde un cambio de dieta hasta cirugía, si hay obstrucción, se introduce una sonda por la uretra y se inyecta un fluido estéril para desbloquearla.
  • Prevención: Cuidar su entorno y la higiene de su arenero, ofrecerle más ocasiones para beber agua, seguir los consejos dietéticos del veterinario.

Son infecciones respiratorias causadas por virus o bacterias. Aunque en un 80-90% de los casos los responsables son dos virus: el calcivirus felino (FCV) y el herpesvirus (FVR). Los gatos infectados lo contagian a otros congéneres por sus estornudos o secreciones nasales u oculares.

  • Síntomas: Los estornudos, el moquillo y el lagrimeo aparecen entre 2 y 10 días tras la infección que, en algún caso, afecta a los ojos (conjuntivitis) y la boca (úlceras). Suele durar de 7 a 10 días si no se complica, pero a veces se prolonga más de 20 días, según la causa. Cuando es por virus, tiende a hacerse crónica o repetirse en momentos de estrés o debilidad. Si no se trata, puede derivar en neumonía, problemas respiratorios crónicos o incluso ceguera.
  • Cuándo ir al veterinario: Si observas que aparecen alguno de esos síntomas. Pueden ser necesarias pruebas adicionales para ver si están afectados los pulmones o senos nasales o hacer un cultivo para analizar la causa de la infección.
  • Tratamiento: Ayudar a retirar las secreciones nasales y oculares, con lavados nasales a base de agua con sal. Asegurarse de que el gato come y bebe lo suficiente. Si hay alguna infección bacteriana, administrarle antibióticos.
  • Prevención: Evita el contacto con gatos enfermos. Hay vacunas, por ejemplo para el FCV, pero no evitan la enfermedad, solo atenúan los síntomas o acortan su duración.

El coronavirus felino (CoVF) es el responsable de esta enfermedad. Este virus se transmite por las heces de gatos infectados y sobrevive 7 semanas en un entorno seco. Afecta más a los gatos de menos de 1 año, a los que sufren estrés y a los que portan el virus de leucemia felina.

  • Síntomas: No siempre aparecen. Muchos gatos infectados se mantienen sanos o sufren una leve inflamación intestinal. Pero también puede agravarse y derivar en peritonitis infecciosa: en unos casos se manifiesta en forma húmeda, con una gran cantidad de líquido que se acumula en el interior de la cavidad torácica o del peritoneo, en otros aparece la forma seca, que causa lesiones en diferentes órganos y partes del cuerpo (riñones, colon, ganglios linfáticos, ojos, sistema nervioso). A veces, se da todo junto y se acompaña de fiebre resistente al tratamiento con antibióticos, somnolencia, pérdida de peso y apetito.
  • Cuándo ir al veterinario: Si sospechas que tu gato sufre esta enfermedad, acude al veterinario urgentemente.
  • Tratamiento: Cuando deriva a peritonitis infecciosa, no hay mucho que hacer, aunque a veces se opta por corticoides para reducir los procesos inflamatorios que causa el virus. El tiempo medio de supervivencia suele ser de 9 días tras el diagnóstico.
  • Prevención: Hay una vacuna de administración intranasal, pero solo es útil en cachorros que no han estado nunca expuestos al virus. En gatos previamente infectados, no es eficaz. Como la transmisión se produce por las heces, hay que ser muy estrictos con la higiene, limpiar con frecuencia el arenero y no tenerlo cerca de la comida. En los hogares donde haya fallecido un gato por esta infección, espere al menos 2 meses antes de meter otro gato.

Peritonitis Infecciosa Felina (PIF)

Provocada por un coronavirus, se han descrito dos forma: la húmeda y la seca. En las dos formas presentan los mismos primeros síntomas: fiebre, pérdida de apetito y apatía. En la forma húmeda se verá que el gato pierde peso, le cuesta respirar y tiene anemia, y en la forma seca el animal tendrá varios órganos afectados, por lo que los síntomas serán muy variados: parálisis, desorientación, pérdida de visión.

Panleucopenia viral felina

Esta enfermedad está provocada por el parvovirus, y es muy infecciosa. Se caracteriza por un descenso de los glóbulos blancos, lo cual debilita el sistema inmunológico, y por la destrucción de la mucosa intestinal. Así, los síntomas son: diarrea, pérdida de apetito, vómitos, dolor abdominal. La vacuna es el único método eficaz para prevenir la panleucopenia.

Leucemia felina

Es una enfermedad muy grave que también se transmite a través de un virus, concretamente por un retrovirus. Afecta al sistema inmune, por lo que puede provocar tumores, anemia, disminución de las defensas e infecciones de todo tipo.

Calicivirus felino

Esta es una enfermedad que, si bien no es mortal, sí que puede impedir que el animal lleve una vida normal. Los síntomas más frecuentes son: aparición de úlceras en la lengua, paladar y fosas nasales, malestar general, estornudos, conjuntivitis. Se puede prevenir fácilmente mediante la vacunación.

Clamidiasis felina

La clamidiasis es una enfermedad de las vías respiratorias. Los síntomas son: conjuntivitis que no se cura con facilidad, rinitis, y leves lesiones pulmonares. También puede afectar a los órganos genitales del gato. Se transmite por contacto directo y, aunque la vacuna puede ayudar, realmente no puedes estar nunca seguro que de que la haya superado por completo.

Rinotraqueitis viral felina

Transmitida por un virus, se transmite por contacto directo. Afecta a las vías respiratorias, provocando estornudos, fiebre, inapetencia, tos, salivación excesiva y, en casos graves, dificultad para respirar. Sin embargo, debes saber que se puede prevenir poniéndole la vacuna correspondiente a partir de los 2 meses de edad.

Siempre que nuestro peludo no se encuentre bien, lo mejor es llevarlo al especialista. Así seguro que pronto se recuperará 🙂 .

Video: 13 Enfermedades Que Puede Transmitirte Tu Gato - SiamCatChannel (Octubre 2022).

Pin
Send
Share
Send
Send